Nadie puede decir
Estoy
cansada de intentar complacer a todo el mundo todo el tiempo. De hacer cosas
que no quiero, solo para dejar a todos contentos. De pensar de una forma que no
quiero, ni siento, ni creo, solo para encajar en el lugar que se me fue dicho
que es mi hogar. Pero no siento que lo sea.
Nadie puede
decir que no lo intenté. Exhaustivamente, lo intenté. Ser lo que ellos quieren
que sea. Ser lo que Él quiere que sea. Me sentí muy mal por no querer eso para
mí, lo que básicamente se me fue dicho que soy. Mi identidad. La intenté
asimilar toda mi vida. Nadie puede decir que no lo intenté.
Un día
decidí darle una oportunidad a lo que yo quiero. Darme una oportunidad, en
realidad. A mí. Decidí ser libre del
deber, de la religión, de las personas. Y qué bien se siente ser yo misma.
Nadie puede
decir que solo es un capricho. Mi libertad, no es una decisión de un día para
otro. O sí, pero hay 20 años de lucha interna. Y hoy elijo ser libre.
Cómo duele
la mente cuando está oprimida.
O.
Comentarios
Publicar un comentario